CARACTERÍSTICAS MORFOLÓGICAS

La raza Porcina Celta agrupa animales de tamaño grande, que se caracterizan por su gran rusticidad, con un sistema óseo y muscular muy desarrollado. Perfectamente adaptados al medio en el que se desarrollan, pastoreando y alimentándose de recursos naturales estacionales como bellotas, castañas y brotes vegetales de los extensos y ricos bosques autóctonos gallegos. Son, por ello animales muy aptos para su explotación en régimen extensivo.
Sus características morfológicas son:
CABEZA: de tamaño grande, ancha y alargada, frontales anchos y planos, formando una arista aguda en la línea de la nuca. Los huesos nasales son largos y forman un ángulo obtuso con la frente. El cráneo da forma a una cabeza muy voluminosa terminada con una jeta ancha y gruesa. Con orejas grandes y caídas, que cubren los pequeños ojos.
CUELLO: Largo y estrecho, pero fuerte.
DORSO Y LOMOS: Estrechos, largos y arqueados. La línea dorsolumbar dibuja desde la cruz un arco que se hace más prominente en la unión de lomos y grupa.
GRUPA: Caída, con desarrollo muscular medio. El rabo es grueso y largo, provisto en su extremidad de una borla de cerdas, y se retuerce de manera típica cuando el animal está nervioso, siendo su postura habitual la estirada.
COSTILLAR Y VIENTRE: costillares deprimidos, vientre recogido y tronco prolongado (puesto que cuentan con seis vértebras lumbares) lo que conduce al característico contoneo de la raza durante la marcha. Las hembras poseen de doce a dieciocho mamas, de implantación amplia y regularmente espaciadas. Son muy prolíficas, pariendo generalmente de diez a catorce lechones.
EXTREMIDADES: largas, con masas musculares desarrolladas, con articulaciones limpias y definidas. Se caracteriza por tener un tercio anterior más fuerte que el posterior, que es escaso, con el jamón en forma de violín.
COLOR Y PELO: Hay que diferenciar tres ecotipos dentro de la misma raza, de similar morfotipo y de distinta capa, que ya Rof Codina comentaba en sus escritos:
En el Norte de Galicia, por la zona de Bergantiños, predomina el ecotipo Carballino, que así lo denominó Rof Codina por establecerse a las afueras de la comarca de Carballo. Se caracteriza por manchas negras brillantes o rojizas, que, en ocasiones llegan a cubrir casi todo el cuerpo.
Hacia el sur de Galicia se extiende el ecotipo Santiagués de capa blanca y el ecotipo Barcino con manchas pizarrosas contra su tercio posterior.
En las tres variedades la piel está cubierta de abundantes cerdas, largas y fuertes, que son más abundantes en la variedad Carballina.